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Si hay algo para rescatar de la crisis es que la adversidad calibra la fe que tenemos en Dios. Quienes nos declaramos cristianos estamos en estos días, al igual que todos los colombianos, como Moisés, frente a la roca, en el desierto y con sed. Lo que se nos sigue anunciando cada día es un gobierno nefasto que nos está llevando al punto de la desesperación.

Muchos prefieren ignorar el estado de cosas dejando de oír noticias, hablando positivamente, o, simplemente esperando que la vida siga su curso, «y ya veremos qué hacer».

Pareciera que es mejor negar lo que puede llegar a ser, que asumir lo que pudiera llegar a suceder. Como si negándolo la realidad cambiara, o pudiera ser controlada. 

Ante la adversidad, solo queda asumirla. El asunto se resuelve, no con la negación, sino con las herramientas con que la enfrentemos. 

Así, me viene a la memoria este pasaje, que relata una situación adversa para los seguidores de Jesús. Juan y Pedro acababan de salir de la cárcel luego de ser golpeados por su fe en el Señor.

“Cuando los creyentes oyeron las noticias, todos juntos alzaron sus voces en oración a Dios: Oh Señor Soberano, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, hace mucho tiempo tú hablaste por el Espíritu Santo mediante nuestro antepasado David, tu siervo, y dijiste: ¿Por qué estaban tan enojadas las naciones? ¿Por qué perdieron el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se prepararon para la batalla, los gobernantes se reunieron en contra del SEÑOR y en contra de su Mesías. De hecho, ¡eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad! Pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste. Sin embargo, todo lo que hicieron ya estaba determinado de antemano de acuerdo con tu voluntad.”

(Hechos 4:24-28)

Este es un pasaje de la Palabra de Dios que nos anuncia tanto la determinación del hombre, como la Soberanía absoluta de Dios. Ellos responden a la crisis, reconociendo primeramente que Dios es Soberano, que, aunque el hombre actúe injusta y abusivamente, nada se ha salido de las manos de nuestro Dios.

Entonces en la historia convergen tanto el obrar humano, como el obrar Divino. Es muy probable que en la mayoría de los casos estas dos perspectivas no anden en concordancia, pero siempre el resultado final se ajustará «a todo lo que está determinado de antemano, que suceda, de acuerdo con la voluntad de Dios». ¡Qué alivio!

Nos queda orar para ver el favor de Dios para Colombia en estos tiempos de tanta confusión política y moral. Confiemos en Él, que «Él hará»

alvarofernandezsanchez