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“para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, PARA QUE TUS DÍAS SEAN PROLONGADOS”

(Deuteronomio 6:2)

Permíteme hacer una confesión: cuando se está más allá de la adultez, llegando a la ancianidad y se lee este versículo, muy particularmente lo resaltado, parece extraño que la promesa sea días prolongados, como si fuese grato vivir, en muchas ocasiones, sin proyectos de vida, en soledad, incomodando a la familia y lo que resulta más gravoso, con la salud en franco deterioro. 

Entonces, cuando leo de la prolongación de la existencia me pregunto: ¿verdaderamente añadir años a la vida es bendición?,  y me parece que lejos de ser halagüeño, se torna doloroso y casi indeseable para todos; por lo que suena paradójico que queramos retener la vida a costa de tanto sufrimiento, cuando quizá el mejor lugar para quienes envejecen, sea la dulce calma de una tumba para el cuerpo y la plenitud de la eternidad con el Señor, mientras llega la resurrección con todo el paquete de incorrupción e inmortalidad.

Así las cosas, volvamos entonces a la promesa del texto con el que iniciamos y descubramos que en él se relacionan (1) obediencia, con (2) generaciones y con (3) más días; lo que nos permite pensar que la promesa como producto de la obediencia, apunta a prolongar nuestra vida en las generaciones que nos sucederán: el hijo y el hijo de nuestro hijo, esto es, prolongar la vida través de la herencia que dejamos. 

Cuando obedecemos al Señor enseñamos a quienes nos suceden a obedecerle; así nuestra obediencia a Él trascienda el tiempo y el espacio, llegando a los hijos y nietos. ¡¡¡Eso sí son días que vale la pena prolongar!!!

Un par de preguntas para pensar. 

* ¿Cuáles aspectos de tu vida crees que, si se reprodujeran en tus hijos y en los hijos de tus hijos, sería honroso para tu memoria?

* ¿Qué quisieras que heredarán tus hijos y nietos de tu carácter?

¡¡¡Entonces, nos vemos en la casa de nuestro Padre!!!

alvarofernandezsanchez