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Pablo escribe la carta a los Efesios desde una prisión en Roma. Allí, los prisioneros eran encadenados por la muñeca a la muñeca de un soldado romano que los custodiaba. Pablo escribió estas líneas mirando a su guardián. De esa situación se inspiró para tomar prestada la imagen del soldado romano vestido con su armadura y comunicarnos este mensaje que es tan popular en el círculo cristiano: La armadura de Dios. Esta es una respuesta al apoyo que necesitamos para cumplir con todas las demandas que se nos exigen en este mismo libro (Efesios)

Lee Efesios 6:10-20 y responde:

v. 10 ¿En quién y en qué deben fortalecerse los hermanos?

v. 11 ¿Cuál es la actitud del diablo hacia los cristianos?

v. 11 ¿Cuál es la manera de estar firmes contra las acechanzas del diablo?

La armadura, se refiere a las armas del soldado romano de la época. El Antiguo Testamento, en Isaías 11:5; 59:17, utiliza la imagen de la armadura de su propio tiempo y presenta a Dios armándose para el combate contra sus enemigos; aquí es Dios quien proporciona las armas del cristiano.

v. 12 ¿Contra qué NO luchamos?

v. 12 ¿Contra qué Sí luchamos?

v. 12 ¿Dónde están estos opositores?

Esta expresión “regiones celestes” o “lugares celestiales” solo aparece en esta carta. ¿Qué conclusión puedes sacar al mirar estos versículos en cuanto a qué es “regiones celestes” ?: V. 1:3 , V. 1:20, V. 2:6, V. 3:10 y V. 6:12

Según estos versículos podemos ver una dimensión espiritual que se está moviendo en la vida cotidiana del cristiano: las bendiciones que tenemos en Cristo, el privilegio que tenemos al compartir su autoridad los vivimos aquí y ahora, se han hecho evidentes desde que nos hicimos cristianos. La iglesia tiene el papel de dar a conocer la sabiduría de Dios, no lo hace en la “estratósfera”, lo hace aquí y ahora a personas de carne y hueso como nosotros. Es cierto que Satanás es el padre de la maldad, también es

cierto que cada día luchamos contra la maldad en situaciones cotidianas: una oferta de infidelidad nos la hace una persona de carne y hueso; la posibilidad de robar se presenta con billetes reales y, al adquirirlos de manera pecaminosa, la maldad se habrá encarnado en nuestro corazón. Podemos concluir

entonces, que nuestra lucha es contra la maldad que nos rodea, que nos ofrece el mundo, que brota de nuestro corazón.

No desconocemos la existencia de una dimensión espiritual, sí reconocemos que esa dimensión espiritual se materializa en nuestros actos al comportarnos como hijos de luz o como hijos de las tinieblas.

Según el versículo 13, ¿cómo podemos resistir la maldad y seguir firmes en el lugar de privilegio que tenemos al lado de Cristo al hacernos cristianos?

La armadura de Dios está compuesta por varios elementos, todos estos son opuestos a la maldad: la verdad, el evangelio, la salvación, la justicia, la fe, la Palabra de Dios. Si estos “elementos” están presentes en nuestra vida diaria, no hay lugar para la maldad o el pecado que se nos opone. En otras palabras, las estrategias del enemigo no surten efecto en aquellos que obedeciendo a Dios “viven en la verdad”, “viven piadosamente”, persisten en anunciar el mensaje del evangelio que trae “paz”, creen y confían firmemente en el Señor con “Fe”, estudian y viven la “Palabra de Dios”.

REFLEXIONA

¿Cuáles de estos “elementos” son fuertes o débiles en tu vida?

¿Qué puedes hacer para fortalecer los débiles y mantener los fuertes?

En los versículos 19 y 20, Pablo pidió una oración especial para él, pidió que oraran por él para que pudiera “evangelizar” o contarle a otros las buenas nuevas de Jesús.

El “elemento” de la armadura que se identifica con presentar el evangelio es el calzado. Evangelizar era una prioridad para Pablo, aunque estaba preso, ¿es también para ti evangelizar una prioridad?

Ora al señor por los miembros de tu iglesia que luchan contigo contra el pecado, pídele a Dios valor para evangelizar, compromete a hacer los ajustes necesarios en tu vida en relación a los “elementos” de la armadura que son débiles en tu cotidianidad