«Me duele llegar a la noche buscando descanso y encontrarme, una vez más, con el insomnio; cierro los ojos, pero mi mente se niega a descansar»
Vivimos en una época en la que uno de los problemas que afecta a muchas personas es no poder conciliar el sueño en la noche. Cuando el cuerpo necesita descansar, la mente continúa trabajando; preocupaciones, conflictos, responsabilidades, incertidumbres y pensamientos no resueltos parecen encontrar en la oscuridad el momento perfecto para hacerse presentes; el cuerpo está cansado, pero el corazón sigue despierto.
Y aquí encontramos una pregunta clave; ¿qué hacemos durante el día por lo que en la noche no podemos descansar?
En el Salmo 4 descubrimos que David, al igual que nosotros, durante el día también conoció la angustia, la oposición, la ira y la incertidumbre. Sin embargo, termina el salmo pronunciando una de las declaraciones más hermosas de confianza en Dios:
“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Salmo 4:8).
Y entonces nos enseña que la paz de la noche no aparece mágicamente cuando ponemos la cabeza sobre la almohada. ¡La paz de la noche se construye durante el día!
Lo que hacemos con nuestras angustias, con nuestra ira, con nuestras preocupaciones y con nuestra confianza en Dios durante el día tendrá mucho que ver con la manera en que enfrentamos la noche.
Por eso, podemos resumir el mensaje del Salmo 4 en una sencilla expresión:
Pax día = Pax noche
La paz que se construye durante el día está inexorablemente ligada a la confianza en Dios; y esa confianza se convierte en el fundamento de la paz con la que podemos dormir durante la noche.
Así, David nos muestra tres caminos por los que transitamos en el dia que evidencian la confianza en Dios, y nos convoca a la paz en la noche:
* CLAMAR a Dios en momentos de angustia, «oye mi oración»
* GESTIONAR adecuadamente la ira, «airaos y no pequéis»; y
* RECIBIR de Dios una alegría incomparable, “mayor que la de ellos”
Entonces, la confianza en Dios produce un descanso que no depende de que todas las circunstancias estén resueltas; el salmista no dice, “me acostaré en paz porque todos mis problemas desaparecieron”; dice, “porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”.
La diferencia es fundamental; la paz no viene de tener una vida sin problemas; viene de poner nuestra confianza en Dios, la que se convierte en nuestro escudo protector frente a los problemas que nos amenazan durante el día, y extiende sus alas para proteger nuestro sueño en la noche.
Así, el Salmo 4 nos invita a vivir el día de tal manera que podamos entregar la noche a Dios. Porque cuando nuestras angustias han sido llevadas a Él, nuestra ira ha sido puesta bajo su gobierno, nuestro corazón ha recibido su alegría podemos, entonces cerrar los ojos y decir:
“En paz me acostaré, y asimismo dormiré”
Pax día= Pax noche
Para reflexionar
1. ¿Qué estoy haciendo durante el día con mis angustias, mi ira y mis preocupaciones?; ¿las estoy llevando a Dios y confiando en Él, o las estoy acumulando hasta llevarlas conmigo a la noche?
2. ¿Mi manera de vivir durante el día está construyendo la paz y la confianza en Dios con las que deseo terminar empezar mi noche?